El lado oscuro de nuestras fortalezas
Hay una pregunta que le hago a casi todos los ejecutivos con los que trabajo: ¿cuál es tu mayor debilidad? Y casi siempre pasa lo mismo. Silencio, y después una respuesta que suena más a fortaleza disfrazada. "Soy muy perfeccionista." "Me involucro demasiado." Un estudio europeo